lunes, 21 de abril de 2008
domingo, 20 de abril de 2008
martes, 15 de abril de 2008
lunes, 14 de abril de 2008
dos horas más!
miércoles, 9 de abril de 2008
¡a por ella!
Debajo de un semáforo le cayó la maldición, "¡nunca jamás un mechero encenderás!".
Helado comprende que sólo él había escuchado la frase, su mano buscaba en su bolsillo, quieto, la gente cruza el semáforo, el manosea el mechero.
Nervioso la sonrisa apenas se dibuja en sus labios, si, está solo y maldito. Comienza a andar deprisa mientras juega con el mechero en la mano y lo arroja a la primera papelera que encuentra.
Otra maldición que soportar, pensaba mientras se perdía entre la muchedumbre.
Helado comprende que sólo él había escuchado la frase, su mano buscaba en su bolsillo, quieto, la gente cruza el semáforo, el manosea el mechero.
Nervioso la sonrisa apenas se dibuja en sus labios, si, está solo y maldito. Comienza a andar deprisa mientras juega con el mechero en la mano y lo arroja a la primera papelera que encuentra.
Otra maldición que soportar, pensaba mientras se perdía entre la muchedumbre.
domingo, 6 de abril de 2008
fausto
de la estrechez de la vida terrenal.
Soy demasiado viejo para limitarme a jugar
y demasiado joven para morir sin deseos.
¿Qué podrá ofrecerme el mundo?
«¡Renuncia, tienes que renunciar!».
He aquí el precepto que continuamente resuena en nuestro oído
y que cada hora repite con ronca y acompasada voz.
Por la mañana me despierto sobresaltado,
y con razón podría llorar amargamente
al ver que el nuevo día sigue con rapidez
su camino sin dejar satisfecho ninguno de mis deseos;
al ver que con su curso ahoga toda esperanza de felicidad,
y que, con la ayuda de los ridículos y cómicos actos de la vida,
hace desaparecer cuantas agradables creaciones
buscan un albergue en mi mente.
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